Motherhood Bonus ✨
Serie Habilidades Invisibles y Liderazgo · Hacer Equipo

La clave no es hacerlo todo, sino construir el equipo adecuado.

"Nunca he sentido que ser madre haya supuesto un freno. Sé que no todas las mujeres pueden decir lo mismo y, precisamente por eso, lo valoro muchísimo."

Judit Malgrat González Senior Manager, Talent & Organization · Accenture
Judit Malgrat con su familia

"El equilibrio no es hacerlo todo cada día; es que, mirando el conjunto, sientas que estás construyendo la vida que quieres."

Conocí a Judit cuando trabajaba en el sistema Coca-Cola. Coincidimos en un proyecto de engagement para todo África y me encantó su energía, su forma de resolver las cosas y su buena disposición para trabajar en equipo.

Cuando monté Mom's in Co., fue una de las primeras personas a las que contacté. Sabía que su carrera había avanzado en Accenture hasta una posición de liderazgo muy interesante, y al mismo tiempo se había convertido en madre. Judit es de esas personas que no pasa indiferente: siempre tiene un buen consejo, una sonrisa, tiempo para escuchar. Su manera de hacer equipo me resuena en los dos lados, y tiene todo el sentido que esa habilidad tan suya en el trabajo la esté aplicando también en su maternidad.

Espero que disfrutéis su historia tanto como yo.

— Agustina

Cuéntame tu trayectoria. ¿En qué momento llegó la maternidad?

R. Soy Ingeniera Industrial y, aunque mi pasión siempre habían sido las energías renovables, casi por casualidad empecé mi carrera en Accenture. Doce años después, aquí sigo, acompañando a organizaciones en su transformación de RRHH y gestión del cambio, siempre poniendo a las personas en el centro.

Martina llegó hace seis años, justo cuando daba el salto de Consultant a Manager. Recuerdo perfectamente la llamada de mi mentora durante mi baja para decirme que había promocionado — fue la confirmación de que mi maternidad no había cambiado en absoluto la confianza que la empresa tenía en mí. Tres años después nació Nico, coincidiendo con mi promoción a Senior Manager.

Nunca he sentido que ser madre haya supuesto un freno. Sé que no todas las mujeres pueden decir lo mismo y, precisamente por eso, lo valoro muchísimo.

Sostener una carrera de alta exigencia con hijos pequeños no es casualidad. ¿Cuáles han sido tus principales activos?

R. Para mí la palabra clave es equipo. Mi marido y yo siempre hemos entendido nuestra relación como un partnership: los sueños profesionales de uno son también un proyecto de los dos. Nos apoyamos mutuamente y, dependiendo del momento, uno tira un poco más del carro para que el otro pueda crecer.

Santi ha sido mi mayor sponsor. Siempre me ha animado a aceptar nuevos retos, a viajar cuando ha hecho falta y a no sentir que tenía que elegir entre ser madre o desarrollarme profesionalmente.

Creo que las mujeres, muchas veces, convivimos con una culpa silenciosa. Tener una pareja que, en lugar de alimentarla, te recuerda que sois un equipo da una tranquilidad enorme. Y hemos aprendido pronto que delegar no es un fracaso, sino una forma de proteger el tiempo de calidad con nuestros hijos.

A nivel de mindset, ¿cuál fue la barrera más difícil de superar?

R. Sin duda, la culpa. No sé si es algo cultural, generacional o simplemente algo que muchas madres llevamos dentro. A veces incluso aparecen comentarios bienintencionados del tipo: "Qué pena que nunca puedas ir tú a recogerlos". Y, aunque racionalmente sabes que estás haciendo lo mejor para tu familia, esas frases remueven.

Con el tiempo he aprendido que la presencia no siempre se mide en horas, sino en cómo estás cuando estás. Martina me dice muchas veces que soy "la mejor mamá del mundo". Mi marido les habla con orgullo del trabajo que hago. Eso me recuerda que también les estoy enseñando algo valioso: que perseguir tus sueños y disfrutar de tu profesión también forma parte de educar.

¿Qué apoyos —dentro o fuera de la empresa— marcaron la diferencia en este momento tan crítico?

R. Lo primero, mi marido. Sin él, nada de esto habría sido posible. También mi padre, que desde pequeña me enseñó a no poner límites a mis aspiraciones. Y Sandra, que lleva años ayudándonos y quiere a nuestros hijos como si fueran parte de su familia. Tener a alguien en quien confías plenamente cambia completamente la tranquilidad con la que afrontas el día a día.

Dentro de Accenture he tenido la suerte de encontrar referentes. Ver a socias que también eran madres y ocupaban posiciones de liderazgo me hizo pensar: "Si ellas han podido, yo también". A veces no hace falta que alguien te diga nada; simplemente ver que ese camino existe ya te da confianza.

¿Cuál fue tu momento de quiebre en la intersección maternidad-carrera?

R. El mayor aprendizaje ha sido entender que no necesito hacerlo todo para sentir que lo estoy haciendo bien. Durante mucho tiempo intentaba ser la profesional perfecta, la madre perfecta, la pareja perfecta... y eso es imposible.

Hoy tengo mucho más claro qué me hace feliz y dónde quiero poner mi energía. He aprendido a decir que no, a poner límites y a aceptar que habrá días en los que brille más una faceta que otra. El equilibrio no es hacerlo todo cada día; es que, mirando el conjunto, sientas que estás construyendo la vida que quieres.

¿Qué te ha dado la maternidad como líder? ¿Y tu carrera como madre?

R. La maternidad me ha hecho mejor líder. Me ha enseñado a priorizar, a valorar el tiempo —el mío y el de los demás— y a ir al grano. Hoy entro en una reunión con un objetivo muy claro porque sé que cada minuto que ahorro es un minuto que puedo dedicar a mis hijos. Y me ha hecho más empática: todos llevamos mochilas que no siempre se ven.

Y mi carrera también me ha hecho mejor madre. Me permite transmitirles que las cosas importantes requieren esfuerzo, curiosidad y constancia. Al final, mis hijos no necesitan una madre perfecta; necesitan una madre feliz. Y para mí, mi trabajo forma parte de esa felicidad.

Motherhood Bonus ✦

¿Cuál es tu Motherhood Bonus?

"La perspectiva. Ser madre me ha enseñado a distinguir lo urgente de lo importante, a relativizar los problemas y a liderar con mucha más empatía. Me ha hecho más eficiente, porque el tiempo tiene otro valor cuando tienes dos niños esperándote en casa, y también más valiente, porque cuando eres capaz de cuidar de dos personas tan importantes, descubres una fortaleza que no sabías que tenías.

Quiero que mis hijos crezcan viendo que se puede tener ambición profesional sin renunciar a la familia, que una mujer no tiene por qué elegir, y que el éxito también consiste en construir una vida coherente con quien eres."

Su historia me recuerda por qué inicié Motherhood Bonus: quería visibilizar cómo la maternidad puede ser una palanca de liderazgo real, no un obstáculo. De estas conversaciones nace la fuerza que nos ayuda a avanzar.

Un abrazo y hasta la próxima.

Agustina

De la invisibilidad a la influencia

¿Y tú? ¿Puedes decir lo mismo?

«Sé que no todas las mujeres pueden decir lo mismo», dice Judit. Si su historia te inspira pero también te remueve, porque notas un punto de fricción entre tu carrera, tu vida personal y tu maternidad que no terminas de resolver, ese es tu talón de Aquiles. Y se puede trabajar.

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Tu ambición no ha desaparecido con la maternidad. Ha evolucionado.

Sobre Judit

Judit Malgrat González

Con más de 11 años de experiencia en transformación de RRHH y gestión del cambio en Accenture, Judit acompaña a organizaciones a rediseñar sus modelos operativos de RRHH y a alinear personas, estrategia, procesos y tecnología con los objetivos de negocio. Trabaja con CHROs y sus equipos para convertir la función de RRHH en un habilitador estratégico real.

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