Cuéntame tu trayectoria. ¿En qué momento llegó la maternidad?
Martina llegó hace seis años, justo cuando daba el salto de Consultant a Manager. Recuerdo perfectamente la llamada de mi mentora durante mi baja para decirme que había promocionado — fue la confirmación de que mi maternidad no había cambiado en absoluto la confianza que la empresa tenía en mí. Tres años después nació Nico, coincidiendo con mi promoción a Senior Manager.
Nunca he sentido que ser madre haya supuesto un freno. Sé que no todas las mujeres pueden decir lo mismo y, precisamente por eso, lo valoro muchísimo.
Sostener una carrera de alta exigencia con hijos pequeños no es casualidad. ¿Cuáles han sido tus principales activos?
Santi ha sido mi mayor sponsor. Siempre me ha animado a aceptar nuevos retos, a viajar cuando ha hecho falta y a no sentir que tenía que elegir entre ser madre o desarrollarme profesionalmente.
Creo que las mujeres, muchas veces, convivimos con una culpa silenciosa. Tener una pareja que, en lugar de alimentarla, te recuerda que sois un equipo da una tranquilidad enorme. Y hemos aprendido pronto que delegar no es un fracaso, sino una forma de proteger el tiempo de calidad con nuestros hijos.
A nivel de mindset, ¿cuál fue la barrera más difícil de superar?
Con el tiempo he aprendido que la presencia no siempre se mide en horas, sino en cómo estás cuando estás. Martina me dice muchas veces que soy "la mejor mamá del mundo". Mi marido les habla con orgullo del trabajo que hago. Eso me recuerda que también les estoy enseñando algo valioso: que perseguir tus sueños y disfrutar de tu profesión también forma parte de educar.
¿Qué apoyos —dentro o fuera de la empresa— marcaron la diferencia en este momento tan crítico?
Dentro de Accenture he tenido la suerte de encontrar referentes. Ver a socias que también eran madres y ocupaban posiciones de liderazgo me hizo pensar: "Si ellas han podido, yo también". A veces no hace falta que alguien te diga nada; simplemente ver que ese camino existe ya te da confianza.
¿Cuál fue tu momento de quiebre en la intersección maternidad-carrera?
Hoy tengo mucho más claro qué me hace feliz y dónde quiero poner mi energía. He aprendido a decir que no, a poner límites y a aceptar que habrá días en los que brille más una faceta que otra. El equilibrio no es hacerlo todo cada día; es que, mirando el conjunto, sientas que estás construyendo la vida que quieres.
¿Qué te ha dado la maternidad como líder? ¿Y tu carrera como madre?
Y mi carrera también me ha hecho mejor madre. Me permite transmitirles que las cosas importantes requieren esfuerzo, curiosidad y constancia. Al final, mis hijos no necesitan una madre perfecta; necesitan una madre feliz. Y para mí, mi trabajo forma parte de esa felicidad.
Motherhood Bonus ✦
¿Cuál es tu Motherhood Bonus?
"La perspectiva. Ser madre me ha enseñado a distinguir lo urgente de lo importante, a relativizar los problemas y a liderar con mucha más empatía. Me ha hecho más eficiente, porque el tiempo tiene otro valor cuando tienes dos niños esperándote en casa, y también más valiente, porque cuando eres capaz de cuidar de dos personas tan importantes, descubres una fortaleza que no sabías que tenías.
Quiero que mis hijos crezcan viendo que se puede tener ambición profesional sin renunciar a la familia, que una mujer no tiene por qué elegir, y que el éxito también consiste en construir una vida coherente con quien eres."